¿Usted piensa que la Iglesia Católica de Sinaloa está en problemas porque el obispo Emigdio Duarte fuera asignado repentinamente a un curso fuera del país?
Eso no es nada: En la Cd. de México (además de los problemas del cardenal Salvador Íñiguez y el vocero de la Arquidiócesis Hugo Valdemar con el gobierno del DF) en la Villa de Guadalupe se ha reiniciado un asunto criminal por el supuesto asesinato de monseñor Jesús Guízar Villanueva, canónigo de la Villa de Gpe.
Monseñor informó sistemáticamente al Papa de los negocios millonarios en la Basílica, manejada por Diego Monroy por asignación del Cardenal Norberto Rivera. Monroy fue ventaneado ante Ratzinger, así como su tesorero, el laico Héctor Bustamante “con quien hacía frecuentes viajes por el mundo”.
Los reportes han viajado a Roma desde la salida del antiguo Abad Guillermo Shülenburg y exponen “la desaparición de 60 millones de pesos de una cuenta en EU, joyas y centenarios”, responsabilidad del tesorero.
Monseñor Guízar Villanueva de 62 años un día amaneció golpeado brutalmente en su propia cama y luego trasladado a diferentes hospitales sin explicación. Murió en el intento de curarlo.
¿Usted cree que la Iglesia católica en México está en problemas por todo eso?
Asómese a las notas de cada visita del Papa por varios países de Europa, como Inglaterra, Irlanda y ahora España, pidiendo perdón por los pederastas.
Y todavía falta el escándalo emergente en Bélgica sobre la enorme magnitud de otros abusos sexuales, que ha tocado límites inconmensurables.
No se preocupe, el obispo Benjamín Jiménez puede seguirse asombrando tranquilamente de lo que hay que limpiar de las cabezas de “los que piensan en exilios”.
Y el obispo tiene razón, porque esto no pasa de ‘pecata minuta’, tomando en cuenta los otros problemas del Alto Clero en México y el mundo.
Además, dentro de unos meses el obispo Jiménez habrá de dejar el cargo y probablemente abrir una tercera diócesis en el norte de Sinaloa que equilibraría la distribución del obispado en el estado.
Lo más probable es que todo salga como debe ser, dadas las circunstancias en Sinaloa…
Pensándolo bien... Paciencia... No se trata de un cambio de gobernador ni mucho menos...
http://jperezrobles.spaces.live.com/ ; PM100930AltoClero.docx ;16:12;1968Car.
jueves, 30 de septiembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Malova y el poder - 29SEP10
“Yo ya fui muy claro, a todos los canibalismos que pudiera haber al interior de mi grupo, nomás les digo: eso no les va a servir; no he querido meter las manos en absolutamente nada para ir conociendo a cada quien”.
“Tengo muy claro cuáles son los comportamientos; estoy dejando correr el agua para ver que tan turbia viene”. [www.lineadirectaportal.com, 2010-09-29]
En un mundo político como el de México, donde las declaraciones públicas son capaces de mover el escenario y la coreografía del poder, por su inclinación a la actuación cinematográfica, y dada la escasez de una idea de la política que tenga más profundidad que el simplismo espiritual de Og Mandino, alimento básico del discurso de los vendedores de humo como Vicente Fox, que eleva las elecciones de 2012 a la máxima prioridad del país y punto, entonces lo que cada político diga se vuelve un mecanismo de supervivencia, de vida o muerte.
En otras palabras, a las mafias del oportunismo electoral se les debe tener cierto respeto estratégico por su fuerza bruta, es cierto; pero también se les debe hablar con un lenguaje que les haga ver claramente cuáles son las prioridades y la clase de poder político que se necesita aquí y ahora, para no colapsar al estado y lograr su desarrollo sustentable.
En el caso de Sinaloa, Mario López Valdez lo está planteando cada vez más claro y certero; aunque todavía habrá que ver los efectos de esa claridad en la dinámica, tuerta o derecha, del poder.
Por lo pronto el mensaje ni es oculto ni necesita genialidad para interpretarse: Aquí el que tiene la palabra final, la visión de campo y el poder, es el gobernador electo, señores; lo dijo antes, en, y después de la campaña electoral.
Más le vale a la ambición obsesiva del poder acusar recibo desde ahora, se sienta con derecho o no. Del modo en que lo haga cada quien dependerá su futuro.
Mientras tanto, si los jaloneos de la omnipresente geometría concéntrica del poder que persigue al gobernador electo, bien sean jaloneos lisonjeros y acríticos, o ya sean empujones chantajistas o histéricos, no le mueven el piso que pisa, entonces el poder podrá poder en Sinaloa.
Si no...
Pensándolo bien… Por lo pronto, lo que se ve hasta ahora, se ve bien...
http://jperezrobles.spaces.live.com/blog; PB100929Malova2.docx; 18:06; 1900Car.
“Tengo muy claro cuáles son los comportamientos; estoy dejando correr el agua para ver que tan turbia viene”. [www.lineadirectaportal.com, 2010-09-29]
En un mundo político como el de México, donde las declaraciones públicas son capaces de mover el escenario y la coreografía del poder, por su inclinación a la actuación cinematográfica, y dada la escasez de una idea de la política que tenga más profundidad que el simplismo espiritual de Og Mandino, alimento básico del discurso de los vendedores de humo como Vicente Fox, que eleva las elecciones de 2012 a la máxima prioridad del país y punto, entonces lo que cada político diga se vuelve un mecanismo de supervivencia, de vida o muerte.
En otras palabras, a las mafias del oportunismo electoral se les debe tener cierto respeto estratégico por su fuerza bruta, es cierto; pero también se les debe hablar con un lenguaje que les haga ver claramente cuáles son las prioridades y la clase de poder político que se necesita aquí y ahora, para no colapsar al estado y lograr su desarrollo sustentable.
En el caso de Sinaloa, Mario López Valdez lo está planteando cada vez más claro y certero; aunque todavía habrá que ver los efectos de esa claridad en la dinámica, tuerta o derecha, del poder.
Por lo pronto el mensaje ni es oculto ni necesita genialidad para interpretarse: Aquí el que tiene la palabra final, la visión de campo y el poder, es el gobernador electo, señores; lo dijo antes, en, y después de la campaña electoral.
Más le vale a la ambición obsesiva del poder acusar recibo desde ahora, se sienta con derecho o no. Del modo en que lo haga cada quien dependerá su futuro.
Mientras tanto, si los jaloneos de la omnipresente geometría concéntrica del poder que persigue al gobernador electo, bien sean jaloneos lisonjeros y acríticos, o ya sean empujones chantajistas o histéricos, no le mueven el piso que pisa, entonces el poder podrá poder en Sinaloa.
Si no...
Pensándolo bien… Por lo pronto, lo que se ve hasta ahora, se ve bien...
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martes, 28 de septiembre de 2010
No hay dinero - 28SEP10
Los congresos de los estados, así como sus funcionarios, se han arrojado a la indisciplina y la falta de seriedad. Según el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, en los últimos dos años ha crecido en más de 30% la deuda de los municipios y los estados pasando de 203 mil millones de pesos a 270 mil millones. Un fenómeno sin precedentes.
Pareciera que a las autoridades locales les tiene sin cuidado el futuro de sus poblaciones. Endeudan sus haciendas públicas en el afán de salir bien librados en el corto plazo, de construir obras de relumbrón en tiempos electorales, incluso como maniobra para malversar fondos. Al fin que los funcionarios que vengan serán los responsables de resolver el entuerto.
Lo grave es que dichas entidades no cuentan en realidad con dinero propio para pagar sus drogas, pues la mayoría de sus recursos provienen de la Federación. Es papá gobierno federal quien asume los costos. Qué fácil eludir cobrar impuestos y al mismo tiempo pedir prestado para que sean otros quienes paguen.
Otra cosa sería si la deuda pública estatal y municipal fuera apalancada con dinero nuevo, por ejemplo, con ingresos derivados de una reforma fiscal a nivel local. Es decir que cada entidad se hiciera responsable de crecer sus propias contribuciones.
Bien dice el secretario Cordero que si el predial, el principal impuesto municipal, se cobrara en todo el país otra historia sería. Brasil, y Colombia, sólo por citar algunos países de similar calibre, recaudan por esta vía diez veces más que México.
Si a todo lo anterior añadimos que el despilfarro a nivel municipal está cobijado por la más cínica opacidad de las cuentas públicas, la situación hacendaria del Estado mexicano (en el ámbito gubernamental más cercano a la gente) se revela muy insatisfactoria. [El Universal, 2010-09-28]
Estoy confundido, porque lo que dicen del predial no cobrado y del gasto opulento de los estados es cierto, pero por otro lado la centralización fiscal es la madre del centralismo del poder presidencial. ¿Dónde está la verdad? ¿Y cómo le creo a los números del secretario Cordero, si acaba de decir que los pobres de México NO pasan de 6 millones?
Pensándolo bien... Además, ¿dónde demonios está ese dinero?
http://jperezrobles.spaces.live.com/ ; PM100928DeudayGasto.docx ;16:36;1964Car.
Pareciera que a las autoridades locales les tiene sin cuidado el futuro de sus poblaciones. Endeudan sus haciendas públicas en el afán de salir bien librados en el corto plazo, de construir obras de relumbrón en tiempos electorales, incluso como maniobra para malversar fondos. Al fin que los funcionarios que vengan serán los responsables de resolver el entuerto.
Lo grave es que dichas entidades no cuentan en realidad con dinero propio para pagar sus drogas, pues la mayoría de sus recursos provienen de la Federación. Es papá gobierno federal quien asume los costos. Qué fácil eludir cobrar impuestos y al mismo tiempo pedir prestado para que sean otros quienes paguen.
Otra cosa sería si la deuda pública estatal y municipal fuera apalancada con dinero nuevo, por ejemplo, con ingresos derivados de una reforma fiscal a nivel local. Es decir que cada entidad se hiciera responsable de crecer sus propias contribuciones.
Bien dice el secretario Cordero que si el predial, el principal impuesto municipal, se cobrara en todo el país otra historia sería. Brasil, y Colombia, sólo por citar algunos países de similar calibre, recaudan por esta vía diez veces más que México.
Si a todo lo anterior añadimos que el despilfarro a nivel municipal está cobijado por la más cínica opacidad de las cuentas públicas, la situación hacendaria del Estado mexicano (en el ámbito gubernamental más cercano a la gente) se revela muy insatisfactoria. [El Universal, 2010-09-28]
Estoy confundido, porque lo que dicen del predial no cobrado y del gasto opulento de los estados es cierto, pero por otro lado la centralización fiscal es la madre del centralismo del poder presidencial. ¿Dónde está la verdad? ¿Y cómo le creo a los números del secretario Cordero, si acaba de decir que los pobres de México NO pasan de 6 millones?
Pensándolo bien... Además, ¿dónde demonios está ese dinero?
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Ciudadano Mexicano - 27SEP10
En la Roma imperial la ciudadanía era un privilegio. A los territorios conquistados se les respetaba su tradición cultural y jurídica, los gobernantes de la colonia eran nacionales y el imperio solo se imponía por la presencia de un cónsul (Pilatos), una moneda romana y un impuesto por el que había que “dar al César lo que es del César”.
Ser ciudadano no es cualquier cosa [Por ejemplo: un joven oficial de origen mexicano me preguntó en un retén antes de San Diego, “¿Es ciudadano?”, ante la respuesta sonriente “Nop, solo soy mexicano”, dijo: “Quise decir, Ciudadano de EU señor, disculpe”]; pero ser ciudadano mexicano hoy en día [Sept. de 2000] es realmente difícil.
Ser ciudadano mexicano y coincidir en el tiempo-espacio con la frontera del imperio económico más grande de la historia no es cualquier cosa: se necesita cuidarse permanentemente del desmantelamiento de la propia cultura, se necesita vivir en un eterno estado de alerta contra el enconcharse en anacrónicas formas de concebirse a sí mismo como mexicano de película de Pedro Infante para defenderse, lo cual hace peor el remedio que la enfermedad; se necesita crecer más allá que un mes de la patria hacia formas menos superficiales de entender la vida nacional, el futuro del país, el desarrollo económico, las libertades civiles, las relaciones entre los mismos ciudadanos y sus gobiernos; se necesita generar una conciencia colectiva donde la práctica de la sospecha política sea legítima y legitimada precisamente para que no tenga que ser tan gritona e inútil que en su paranoia y su escándalo se consumen toda su credibilidad.
Para ser ciudadano en México se necesita no ignorar la existencia de un entorno nacional altamente desequilibrado; no con el desequilibrio natural y específico de los organismos vivos conocido como un “equilibrio inestable”, sino con un desequilibrio social que amenaza cotidianamente a la delgada capa envolvente de la cohesión nacional que nos mantiene unidos como un todo.
El trabajo subpagado y el subempleo son grandes agujeros de esa malla que se rompe por la frontera del norte; así como el tamaño del narco, la enajenación del PIB y la espantosa política agrícola; todos síntomas de la terrorista política económica...
Lo irónico (o patético) de todo esto es que es más fácil encontrar una defensa de la cultura mexicana en las grandes ciudades de EU (Los Ángeles, Chicago) y en la frontera norte del país; una defensa que ya no le teme al fundamentalismo gringo y revalora lo mexicano profundo, una defensa mayor que en el resto del país donde la cultura cotidiana está prácticamente reducida a la condición de una miseria hipercolonizada.
Definitivamente, ser ciudadano mexicano en México al lado de EU, es más difícil que nunca. [JPR, PB, 2000-09-25]
Pensándolo bien... Y todavía lo es, tal vez más que hace 10 años...
http://jperezrobles.spaces.live.com/blog; PB100927Ciudadano.docx; 11:38; 2495Car.
Ser ciudadano no es cualquier cosa [Por ejemplo: un joven oficial de origen mexicano me preguntó en un retén antes de San Diego, “¿Es ciudadano?”, ante la respuesta sonriente “Nop, solo soy mexicano”, dijo: “Quise decir, Ciudadano de EU señor, disculpe”]; pero ser ciudadano mexicano hoy en día [Sept. de 2000] es realmente difícil.
Ser ciudadano mexicano y coincidir en el tiempo-espacio con la frontera del imperio económico más grande de la historia no es cualquier cosa: se necesita cuidarse permanentemente del desmantelamiento de la propia cultura, se necesita vivir en un eterno estado de alerta contra el enconcharse en anacrónicas formas de concebirse a sí mismo como mexicano de película de Pedro Infante para defenderse, lo cual hace peor el remedio que la enfermedad; se necesita crecer más allá que un mes de la patria hacia formas menos superficiales de entender la vida nacional, el futuro del país, el desarrollo económico, las libertades civiles, las relaciones entre los mismos ciudadanos y sus gobiernos; se necesita generar una conciencia colectiva donde la práctica de la sospecha política sea legítima y legitimada precisamente para que no tenga que ser tan gritona e inútil que en su paranoia y su escándalo se consumen toda su credibilidad.
Para ser ciudadano en México se necesita no ignorar la existencia de un entorno nacional altamente desequilibrado; no con el desequilibrio natural y específico de los organismos vivos conocido como un “equilibrio inestable”, sino con un desequilibrio social que amenaza cotidianamente a la delgada capa envolvente de la cohesión nacional que nos mantiene unidos como un todo.
El trabajo subpagado y el subempleo son grandes agujeros de esa malla que se rompe por la frontera del norte; así como el tamaño del narco, la enajenación del PIB y la espantosa política agrícola; todos síntomas de la terrorista política económica...
Lo irónico (o patético) de todo esto es que es más fácil encontrar una defensa de la cultura mexicana en las grandes ciudades de EU (Los Ángeles, Chicago) y en la frontera norte del país; una defensa que ya no le teme al fundamentalismo gringo y revalora lo mexicano profundo, una defensa mayor que en el resto del país donde la cultura cotidiana está prácticamente reducida a la condición de una miseria hipercolonizada.
Definitivamente, ser ciudadano mexicano en México al lado de EU, es más difícil que nunca. [JPR, PB, 2000-09-25]
Pensándolo bien... Y todavía lo es, tal vez más que hace 10 años...
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jueves, 23 de septiembre de 2010
Seguridad, poder y dinero - 22SEP10
El presidente Calderón dijo en los Diálogos por la Seguridad que es un estorbo la exigencia de los jueces de estar presentes cuando un presunto criminal realiza una confesión. (O sea) Se privilegia la posibilidad de meter a un culpable a la cárcel, por encima de prevenir que un inocente sea encarcelado con una confesión arrancada por medio de torturas.
Similar criterio aplica el gobierno Federal cuando limita el derecho de los ciudadanos a la transparencia so pretexto de cuidar la secrecía de las investigaciones judiciales. Se priva a los familiares de personas detenidas de consultar las razones por las cuales sus seres queridos fueron apresados.
La urgencia por dar resultados es mala consejera. Instrumentos que deberían ser excepcionales, como el arraigo, son cada vez más frecuentes. De 2007 a 2008, creció en 700% el uso de esta figura jurídica muy cuestionada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Nunca es demasiado tarde para rectificar, para coincidir la ética con la fuerza, la acción social con la acción armada, el debido proceso judicial con el encarcelamiento de delincuentes. Pero primero los funcionarios federales deben romper uno de sus más grandes dogmas: confundir la crítica con la traición.
“Debatamos, pero de antemano les digo: no estoy de acuerdo”, fue, palabras más, palabras menos, lo dicho por el presidente Calderón cuando se le planteó legalizar las drogas en México. Así no se puede. Para pedir la unión de todos hay que saber escuchar. [El Universal, 2010-09-22]
La crítica de El Universal a la política y los métodos del gobierno en materia de Seguridad y sus fallas consecuentes, representa la percepción generalizada de la población.
Usted puede decir que toda crítica tiene un fondo político que la anima o un interés por el poder que las financia, y tiene razón.
En EU los Demócratas vencieron a los Republicanos basados en la crítica fundamental a las fallas de lo militar en la guerra nunca justificada por Bush, así como la negligencia catastrófica de las finanzas con efectos mundiales que todavía sentimos todos; la crítica insistente del New York Times estuvo a la cabeza. ¿Tenía intereses políticos? Sí. Al final se declararon a favor de la candidatura de Obama. ¿Tenían intereses en las finanzas? Sí, Time-Warner es el consorcio de información más grande del mundo.
Querer una política libre de intereses financieros es lo mismo que querer una empresa libre de intereses políticos. Y creer que eso puede ser posible en una sociedad de libre mercado es mentirse a sí mismos.
Pensándolo bien... Es como creer que a la cúpula de la Iglesia no le interesa el dinero de “sus amigos los Legionarios”...
http://jperezrobles.spaces.live.com/blog; PB100922Seguridad.docx; 12:25; 2427Car.
Similar criterio aplica el gobierno Federal cuando limita el derecho de los ciudadanos a la transparencia so pretexto de cuidar la secrecía de las investigaciones judiciales. Se priva a los familiares de personas detenidas de consultar las razones por las cuales sus seres queridos fueron apresados.
La urgencia por dar resultados es mala consejera. Instrumentos que deberían ser excepcionales, como el arraigo, son cada vez más frecuentes. De 2007 a 2008, creció en 700% el uso de esta figura jurídica muy cuestionada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Nunca es demasiado tarde para rectificar, para coincidir la ética con la fuerza, la acción social con la acción armada, el debido proceso judicial con el encarcelamiento de delincuentes. Pero primero los funcionarios federales deben romper uno de sus más grandes dogmas: confundir la crítica con la traición.
“Debatamos, pero de antemano les digo: no estoy de acuerdo”, fue, palabras más, palabras menos, lo dicho por el presidente Calderón cuando se le planteó legalizar las drogas en México. Así no se puede. Para pedir la unión de todos hay que saber escuchar. [El Universal, 2010-09-22]
La crítica de El Universal a la política y los métodos del gobierno en materia de Seguridad y sus fallas consecuentes, representa la percepción generalizada de la población.
Usted puede decir que toda crítica tiene un fondo político que la anima o un interés por el poder que las financia, y tiene razón.
En EU los Demócratas vencieron a los Republicanos basados en la crítica fundamental a las fallas de lo militar en la guerra nunca justificada por Bush, así como la negligencia catastrófica de las finanzas con efectos mundiales que todavía sentimos todos; la crítica insistente del New York Times estuvo a la cabeza. ¿Tenía intereses políticos? Sí. Al final se declararon a favor de la candidatura de Obama. ¿Tenían intereses en las finanzas? Sí, Time-Warner es el consorcio de información más grande del mundo.
Querer una política libre de intereses financieros es lo mismo que querer una empresa libre de intereses políticos. Y creer que eso puede ser posible en una sociedad de libre mercado es mentirse a sí mismos.
Pensándolo bien... Es como creer que a la cúpula de la Iglesia no le interesa el dinero de “sus amigos los Legionarios”...
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martes, 21 de septiembre de 2010
Un nuevo gobernador electo - 21 SEP 10
La elección ya pasó, en mi mandato y en mi periodo no habrá revanchismo ni habrá cacería de brujas, pero tampoco habrá impunidades que estemos tapando desde el nuevo gobierno, creo que vamos a entrar a un fecha histórica en una nueva etapa en el estado, esta promesa de cambio no debe ser para un retroceso, [para] un estancamiento.
A todos los sinaloenses los convoco a que tengamos muy claro cuál es la tarea, la tarea es dignificar la política y engrandecer a Sinaloa, no puede haber desviaciones de ninguna otra naturaleza.
Sinaloa es nuestro, Sinaloa lo tenemos que rescatar, Sinaloa lo tenemos que engrandecer para decir que ocupamos una parte en la historia. [Mario López Valdez, Línea Directa Portal, 2010-09-20]
Debemos reconocer que el mensaje de aceptación del gobernador electo de Sinaloa ante el TEE, estuvo bien.
Habló de su relación civilizada con los derrotados, también con un Poder Legislativo plural y sobre el engrandecimiento de Sinaloa. Excelente.
Habló también de su deseo de dignificar la política. Ese solo deseo muestra un darse cuenta de que la política rayaba en lo disfuncional en este estado, y en buena parte del país, cosa que se puede ver mejor desde el Senado de la Rep.; sin embargo, no deja de ser un buen deseo que puede tener tantas posibilidades abiertas a la interpretación como los libros sagrados de la fe.
Para dignificar la política, los políticos deben empezar por elevar su propio grupo de conceptos: por ejemplo es imposible concebir a un Fox capaz de hacerlo, por su obvia miseria conceptual; ni mucho menos al ‘góber precioso’ de Puebla, a los autocráticos de Oaxaca y Veracruz o al donador de millones del erario a la iglesia de su pueblo de Jalisco; simplemente están incapacitados para “dignificar la política” cuando ni siquiera la conocen en el sentido estricto. Para ellos, si la política no es un partido de futbol, un chiste, un albur, un negocio, una puntada, entonces ¿qué carajos es y de qué sirve?
La revancha por su parte, no puede caber en ningún gobernador sonriente y triunfante, ni en sus votantes, ahí la revancha se consuma en el mismo triunfo; en todo caso anidará, reprimida o no, en los derrotados; y de ese revanchismo es del que hay que cuidarse en el futuro.
Con todo, las interpretaciones que podemos hacer los observadores, en el mejor de los casos no tienen más sentido que el oráculo de Delfos o la idea personal de lo que debe ser; y en el peor escenario, el sentido de la amargura derrotada que se resbale de las comisuras de nuestros supuestos.
Solo el transcurrir del tiempo será el eterno e implacable juez.
Mientras tanto, si “la voluntad del de arriba” le permite al gobernador electo administrar este estado laico de Sinaloa sin homilías, con inteligencia y parsimonia, entonces rescatará a la mayoría de los sinaloenses de su histórica miseria económica, política y cultural; y entonces todos saldremos bendecidos; no antes.
Pensándolo bien... Porque sin esa “voluntad del de arriba” y con un gobierno creyente acá abajo, ¡que Dios nos agarre confesados!
http://jperezrobles.spaces.live.com/blog; PB100921GobMalova.docx; 15:59; 2019Car.
A todos los sinaloenses los convoco a que tengamos muy claro cuál es la tarea, la tarea es dignificar la política y engrandecer a Sinaloa, no puede haber desviaciones de ninguna otra naturaleza.
Sinaloa es nuestro, Sinaloa lo tenemos que rescatar, Sinaloa lo tenemos que engrandecer para decir que ocupamos una parte en la historia. [Mario López Valdez, Línea Directa Portal, 2010-09-20]
Debemos reconocer que el mensaje de aceptación del gobernador electo de Sinaloa ante el TEE, estuvo bien.
Habló de su relación civilizada con los derrotados, también con un Poder Legislativo plural y sobre el engrandecimiento de Sinaloa. Excelente.
Habló también de su deseo de dignificar la política. Ese solo deseo muestra un darse cuenta de que la política rayaba en lo disfuncional en este estado, y en buena parte del país, cosa que se puede ver mejor desde el Senado de la Rep.; sin embargo, no deja de ser un buen deseo que puede tener tantas posibilidades abiertas a la interpretación como los libros sagrados de la fe.
Para dignificar la política, los políticos deben empezar por elevar su propio grupo de conceptos: por ejemplo es imposible concebir a un Fox capaz de hacerlo, por su obvia miseria conceptual; ni mucho menos al ‘góber precioso’ de Puebla, a los autocráticos de Oaxaca y Veracruz o al donador de millones del erario a la iglesia de su pueblo de Jalisco; simplemente están incapacitados para “dignificar la política” cuando ni siquiera la conocen en el sentido estricto. Para ellos, si la política no es un partido de futbol, un chiste, un albur, un negocio, una puntada, entonces ¿qué carajos es y de qué sirve?
La revancha por su parte, no puede caber en ningún gobernador sonriente y triunfante, ni en sus votantes, ahí la revancha se consuma en el mismo triunfo; en todo caso anidará, reprimida o no, en los derrotados; y de ese revanchismo es del que hay que cuidarse en el futuro.
Con todo, las interpretaciones que podemos hacer los observadores, en el mejor de los casos no tienen más sentido que el oráculo de Delfos o la idea personal de lo que debe ser; y en el peor escenario, el sentido de la amargura derrotada que se resbale de las comisuras de nuestros supuestos.
Solo el transcurrir del tiempo será el eterno e implacable juez.
Mientras tanto, si “la voluntad del de arriba” le permite al gobernador electo administrar este estado laico de Sinaloa sin homilías, con inteligencia y parsimonia, entonces rescatará a la mayoría de los sinaloenses de su histórica miseria económica, política y cultural; y entonces todos saldremos bendecidos; no antes.
Pensándolo bien... Porque sin esa “voluntad del de arriba” y con un gobierno creyente acá abajo, ¡que Dios nos agarre confesados!
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sábado, 18 de septiembre de 2010
México - 18 SEP 10
Hablar de México es el mismo embrollo que hablar de la familia.
Todos tenemos dos apellidos; unos usamos los dos y otros no. Unos usan solo el primer apellido y otros solo el segundo. Otros invierten los apellidos y ponen primero el materno y luego el paterno. Al final decimos “ese es mi nombre oficial a la vista de todos”.
Es obvio que no opinamos lo mismo de los parientes paternos que de los maternos, por diferentes razones particulares que tienen que ver con la historia familiar aprendida en casa, que se confronta con lo que aprendimos después de las relaciones sociales y educativas, de nuestras propias investigaciones, y de las referencias salidas de boca de gente que no era de la familia que ampliaron, para bien o para mal, la propia perspectiva de lo que mi familia era en mi cabeza, confrontada con la realidad agregada.
Al aprender durante el crecimiento más y más de la propia familia, más y más se encuentran ideas fallidas propias, guardadas por años desde la infancia y los afectos se duelen de los desplazamientos emocionales obligados por el conocimiento de verdades integradas a la fantasía de familia que tenía desde pequeño.
A pesar de todo, en ningún momento dejamos de amar a la familia de origen por los desengaños que la Vida Cotidiana impone a nuestro crecimiento. Probablemente seamos emocionalmente ambivalentes en nuestros juicios y sentimientos, pero el afecto y el apego se mantienen a pesar de todo. “La familia es la familia” nos decimos, y vivimos tratando civilizadamente con esa realidad inamovible.
Ah, bueno, pues si usted le entiende fácilmente a esa dependencia afectiva con la familia, entonces le entiende también su rara y cuando menos ambivalente relación con la Nación.
México es antes que todo el nombre de un concepto: es la nación.
Y la nación es lo que nos une; o intenta hacerlo. Es la unidad que complementa la diversidad de un país.
No está solo en alguno de sus componentes, sino en la amalgama no siempre sólida y a veces frágil de todos al mismo tiempo.
Cada versión que tenemos de esta nación que compartimos lucha por entender la otra que no es la propia. Y, así como es natural en las familias y los parientes, la culpa de sus males son LOS OTROS y nunca NOSOTROS. Del mismo modo, el mérito de sus logros y su bienestar es nuestro, a pesar de los otros, que son los explotadores, los güevones, los corruptos o los delincuentes.
Por eso formamos iglesias, cofradías, congregaciones, monasterios, ejércitos formales, guerrillas informales, muchos tipos de policías, federaciones, diferentes poderes oficiales, diferentes poderes fácticos, formas diferentes de corrupción y de ilegalidad o impunidad.
Por eso dividimos lo que sabemos que no puede estar pegado monolíticamente a fuerzas. No es igual el primogénito que el socoyote; no es igual el hombrecito que la mujercita; el prietito que la güerita; el católico que el protestante; el de izquierda que el de derecha; el del norte que el del sur, el citadino que el campirano... usted agréguele...
Pero todos tenemos ese mismo sentimiento fundamental cuando se trata de nuestra nación, cuando decimos su nombre: México, aunque la parte de nación que escojamos sea en ese momento preciso diferente al del otro: esta nación es la tierra donde piso, el lugar donde amo, donde lucho, trabajo, aprendo, enseño, juego, estudio, leo investigo, viajo y regreso del viaje, veo en los paisajes increíbles de la tele, en las artesanías de su gente mundialmente famosas por su belleza, en su calidad artística, en su creatividad industrial, su originalidad científica, su geografía única en el mundo, hasta en la violencia de sus meteoros porque paren nueva vida cada año junto con el dolor de los más pobres...
México es nuestra nación, nuestra patria, nuestro patio, nuestra casa; y usted y yo tenemos que vivir en ella, nos guste o no nos guste. Estamos confinados en este espacio: del Río Bravo al Suchiate, del Atlántico al Pacífico; y en este tiempo de más de 3,000 años: desde los fundadores Olmecas, Mayas y Toltecas, hasta la brutal conquista española a los Aztecas, el mestizaje religioso y racial de la Colonia, las guerras de independencia, de reforma y revolución, hasta este siglo 21 tan brutalmente globalizado, como conquistado hace 500 años.
México tiene un nombre que es el motor de la nación. Es tan silencioso y mágico como el nombre de la Guadalupe. Desde ese misterio hacen los nombres su trabajo en el imaginario popular, que es lo que mantiene a esta nación viva y funcionando. En espera, siempre en espera.
La misma espera que se lee en la cara de los indígenas mexicanos, que ya dejamos de entender de tantas generaciones y tanta ignorancia de ambas partes, pero que queda plasmada en la realidad que nos echa encima la pobreza insuperable que hasta ahora hemos vivido y atrapada en las pinturas murales que hemos dejado de ver.
La X de su nombre, “que algo tiene de cruz y de calvario” sigue ahí, más allá del poema de López Méndez, más allá de toda posibilidad de explicación histórica o académica.
Exacto, del mismo modo que la familia y el apego ambivalente de amor/odio que la caracteriza, la nación, la patria, México, sigue siendo la incógnita que es para propios y extraños.
México se construirá hasta donde deseamos que sea, con nosotros y a pesar de nosotros, por nuestros discursos o sin ellos, por nuestro trabajo rutinario o el creativo, por nuestro sacrificio o sin él; la historia de esta nación no es solo un puñado de creencias o de acciones voluntariosas; es la conflagración de variables que ninguno de nosotros solos puede vislumbrar.
El tiempo de vida personal es demasiado pequeño para que alcance a cumplir nuestros sueños de Nación. Solo podemos contribuir a ellos o a tratar de anularlos. Usted decide.
Todos tenemos dos apellidos; unos usamos los dos y otros no. Unos usan solo el primer apellido y otros solo el segundo. Otros invierten los apellidos y ponen primero el materno y luego el paterno. Al final decimos “ese es mi nombre oficial a la vista de todos”.
Es obvio que no opinamos lo mismo de los parientes paternos que de los maternos, por diferentes razones particulares que tienen que ver con la historia familiar aprendida en casa, que se confronta con lo que aprendimos después de las relaciones sociales y educativas, de nuestras propias investigaciones, y de las referencias salidas de boca de gente que no era de la familia que ampliaron, para bien o para mal, la propia perspectiva de lo que mi familia era en mi cabeza, confrontada con la realidad agregada.
Al aprender durante el crecimiento más y más de la propia familia, más y más se encuentran ideas fallidas propias, guardadas por años desde la infancia y los afectos se duelen de los desplazamientos emocionales obligados por el conocimiento de verdades integradas a la fantasía de familia que tenía desde pequeño.
A pesar de todo, en ningún momento dejamos de amar a la familia de origen por los desengaños que la Vida Cotidiana impone a nuestro crecimiento. Probablemente seamos emocionalmente ambivalentes en nuestros juicios y sentimientos, pero el afecto y el apego se mantienen a pesar de todo. “La familia es la familia” nos decimos, y vivimos tratando civilizadamente con esa realidad inamovible.
Ah, bueno, pues si usted le entiende fácilmente a esa dependencia afectiva con la familia, entonces le entiende también su rara y cuando menos ambivalente relación con la Nación.
México es antes que todo el nombre de un concepto: es la nación.
Y la nación es lo que nos une; o intenta hacerlo. Es la unidad que complementa la diversidad de un país.
No está solo en alguno de sus componentes, sino en la amalgama no siempre sólida y a veces frágil de todos al mismo tiempo.
Cada versión que tenemos de esta nación que compartimos lucha por entender la otra que no es la propia. Y, así como es natural en las familias y los parientes, la culpa de sus males son LOS OTROS y nunca NOSOTROS. Del mismo modo, el mérito de sus logros y su bienestar es nuestro, a pesar de los otros, que son los explotadores, los güevones, los corruptos o los delincuentes.
Por eso formamos iglesias, cofradías, congregaciones, monasterios, ejércitos formales, guerrillas informales, muchos tipos de policías, federaciones, diferentes poderes oficiales, diferentes poderes fácticos, formas diferentes de corrupción y de ilegalidad o impunidad.
Por eso dividimos lo que sabemos que no puede estar pegado monolíticamente a fuerzas. No es igual el primogénito que el socoyote; no es igual el hombrecito que la mujercita; el prietito que la güerita; el católico que el protestante; el de izquierda que el de derecha; el del norte que el del sur, el citadino que el campirano... usted agréguele...
Pero todos tenemos ese mismo sentimiento fundamental cuando se trata de nuestra nación, cuando decimos su nombre: México, aunque la parte de nación que escojamos sea en ese momento preciso diferente al del otro: esta nación es la tierra donde piso, el lugar donde amo, donde lucho, trabajo, aprendo, enseño, juego, estudio, leo investigo, viajo y regreso del viaje, veo en los paisajes increíbles de la tele, en las artesanías de su gente mundialmente famosas por su belleza, en su calidad artística, en su creatividad industrial, su originalidad científica, su geografía única en el mundo, hasta en la violencia de sus meteoros porque paren nueva vida cada año junto con el dolor de los más pobres...
México es nuestra nación, nuestra patria, nuestro patio, nuestra casa; y usted y yo tenemos que vivir en ella, nos guste o no nos guste. Estamos confinados en este espacio: del Río Bravo al Suchiate, del Atlántico al Pacífico; y en este tiempo de más de 3,000 años: desde los fundadores Olmecas, Mayas y Toltecas, hasta la brutal conquista española a los Aztecas, el mestizaje religioso y racial de la Colonia, las guerras de independencia, de reforma y revolución, hasta este siglo 21 tan brutalmente globalizado, como conquistado hace 500 años.
México tiene un nombre que es el motor de la nación. Es tan silencioso y mágico como el nombre de la Guadalupe. Desde ese misterio hacen los nombres su trabajo en el imaginario popular, que es lo que mantiene a esta nación viva y funcionando. En espera, siempre en espera.
La misma espera que se lee en la cara de los indígenas mexicanos, que ya dejamos de entender de tantas generaciones y tanta ignorancia de ambas partes, pero que queda plasmada en la realidad que nos echa encima la pobreza insuperable que hasta ahora hemos vivido y atrapada en las pinturas murales que hemos dejado de ver.
La X de su nombre, “que algo tiene de cruz y de calvario” sigue ahí, más allá del poema de López Méndez, más allá de toda posibilidad de explicación histórica o académica.
Exacto, del mismo modo que la familia y el apego ambivalente de amor/odio que la caracteriza, la nación, la patria, México, sigue siendo la incógnita que es para propios y extraños.
México se construirá hasta donde deseamos que sea, con nosotros y a pesar de nosotros, por nuestros discursos o sin ellos, por nuestro trabajo rutinario o el creativo, por nuestro sacrificio o sin él; la historia de esta nación no es solo un puñado de creencias o de acciones voluntariosas; es la conflagración de variables que ninguno de nosotros solos puede vislumbrar.
El tiempo de vida personal es demasiado pequeño para que alcance a cumplir nuestros sueños de Nación. Solo podemos contribuir a ellos o a tratar de anularlos. Usted decide.
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