lunes, 1 de noviembre de 2010

Cultura Nacional - 1NOV10

No es la cultura mexicana la que peligra; no es la iglesia católica la que está en riesgo; no es la lengua la que está en juego; al menos no en este año del “cambio”.

La cultura mexicana, la supervivencia del idioma y la iglesia mayoritaria están determinadas por condiciones históricas, no por el comercio exterior de ahora; pisa sobre largos procesos o choques de aculturación de la magnitud de una conquista tan devastadora como la española.

El proceso de ‘americanization’ del mundo lo sufren los alemanes y los japoneses por igual; y los alemanes seguirán siendo protestantes luteranos hablando en alemán y los japoneses budistas sintoístas seguirán hablando japonés.

La cultura mexicana no se derrumbará porque los adolescentes se identifiquen con un cantante de moda en MTV y presuman de un inglés tan pobre como los alcances intelectuales del cantante, ni porque se inclinen por la corriente renovadora de su iglesia local porque es la que tiene más parecido a la iglesia protestante, por cierto ambas humildemente cristianas.

La cultura mexicana no se reduce a un canto en Bellas Artes con Alejandro Fernández; aunque ese botón bastaría para mostrar que lo que a usted le mueve la emoción nunca será oír “Qué será, será” que cantaba Doris Day con la inocencia de la ignorancia, sino la música de JoseAlfredo, con su llanto y su tequila, cuyo mayor ‘positivismo’ yacía en “Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza”, superando al más triste blues de Cris Christoferson hasta abajo de Black Daniel’s.

NO. La cultura no se aprende copiándole al de enseguida sino creando la propia; el pueblo dice que la ‘educación’ se mama o se trae en la sangre (¿o viene en el genoma?) y solo tiene dos opciones: desarrollarse en su práctica o morir de abandono. El arte, la artesanía y el conocimiento científico son los instrumentos de labranza de la cultura.

Y también, aunque se dé en condiciones precarias, toda manifestación de la cultura universal, todo esfuerzo por enriquecerla en la reproducción de los clásicos del arte, en la universidad y los cuerpos colegiados de la investigación, en los productores individuales, al traer las expresiones de la cultura universal al seno de la cultura mexicana, enriquecen la nuestra.

Ni siquiera la rivalidad entre el Día de Muertos y el Haloween (explicable solo por la rivalidad infantil) logra justificar el chovinismo con el que algunos fundamentalistas se comportan como, si tal fiesta infantil de disfraces fuera un aquelarre y usted todavía viviera en el fanatismo medieval.

El Día de Muertos es una mejor tradición por su significación filosófica más profunda y su riqueza cultural y artesanal más rica y universal.

Pensándolo bien... Lo que la cultura mexicana necesita es practicarse y desarrollarse; no necesita de aguerridos defensores. [JPR, PB, 2000-10-31]
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viernes, 29 de octubre de 2010

La Muerte - 29OCT10

La muerte aparece en el universo en el mismo instante que aparece la vida: nacen juntas; la vida eterna sólo se logra pasando primero por la muerte.

Todas las religiones hablan de la vida eterna, pero todas necesitan cumplir con una pequeña condición: necesita usted morirse primero.

Mientras dura la vida del individuo singular, la muerte pierde todas las batallas, excepto una.

Para la psicología profunda, la vida eterna es una fantasía inconsciente; en el fondo del alma el ser humano se cree inmortal, y no se puede ni siquiera soñar concretamente muriendo, es incapaz de concebirse en el acto de morir.

Como usted lee en las solapas de cualquier librito de superación personal en el súper, la vida y la muerte aparecen como enemigas irreconciliables, en falacias armadas para reactivar nuestras ideas mágicas, en la embriagante sensación del poder omnipotente de la mente.

La idea del poder de la mente, es una manera de negociar con nuestro pensamiento mágico infantil que todavía pulula en el espíritu aún en la adultez; y la aplicamos a nuestra relación con los fenómenos naturales, culturales o sociales, todos exteriores al Yo interno. Creemos que podemos tener una relación mágica con la naturaleza que interactúe directamente con ella. Es lo que pensaba el hombre primitivo cuando un rayo caído sobre cualquier árbol era un dios que venía a premiar o castigar al pobre sujeto, así como dijo el brujo de la tribu.

En realidad, la vida y la muerte son componentes inevitables de la biología. La vida aparece en el universo como una negación de la ley de la entropía, por la que todas las diferencias de energía potencial tienden o buscan vasos comunicantes que los lleven a un estado de reposo o equilibrio, como el río al mar o el rayo a la tierra.

La materia organizada, o viva, contradice esta ley y evoluciona hacia la formación de unidades cada vez más amplias y complejas en un proceso contrario a la entropía y que todavía no termina; se interrumpe en cada singularidad, pero se reproduce en la especie.

El ser humano es simplemente el paso más avanzado del proceso evolutivo de la vida en esta parte del universo; a pesar de las muestras de autodestrucción individual y masiva que caracteriza a esta especie.

En nombre de la supervivencia, lo que supondría estar a favor de la vida, el hombre como especie es capaz de acabar con sus propias fuentes de vida (en tierra, mar y aire). No hay una contradicción más clara para mostrar la interacción entre la vida y la muerte.

Sin embargo, al final de todo, dejar de negar sistemáticamente la muerte personal como lo que es: la interrupción de la propia vida, resultaría una mejor manera de valorar esta vida y por tanto enriquecerla.

Pensándolo bien… En lugar de pasar una vida secuestrada por la muerte.
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jueves, 28 de octubre de 2010

Narco Diccionario - 28OCT10

Vocablos como levantón, plomear, ejecutar o pase (en sus acepciones narco) forman parte del nuevo corpus idiomático reconocido en el Diccionario de americanismos, que reúne el trabajo de una década y más de 70 mil entradas.

La cultura del crimen organizado y los narcotraficantes mexicanos es un nuevo campo semántico que debemos conocer, explicó a La Jornada el director de la Academia Mexicana de la Lengua, José G. Moreno de Alba.

Es un diccionario descriptivo, no formativo, advirtió el coordinador del trabajo, el académico Humberto López Rivas.

Por primera vez, un diccionario recoge la jerga de las mafias del narcotráfico en México y que, desde hace unos años, se ha hecho de uso común en ese país.

Levantón, de uso sólo en México, significa secuestro cuya intención es diferente a la de pedir rescate económico; pase es dosis de droga o aspiración de cocaína; plomear se traduce como disparar a alguien con un arma de fuego; narcocorrido se define como composición musical popular que narra historias relativas al narcotráfico y sus protagonistas, para enaltecerlos.

Moreno de Alba explicó las razones de los académicos para reconocer sin ningún tipo de dilema moral los giros, acepciones y vocablos de lo narco. “Creo que el crimen organizado no sólo revoluciona el idioma, revoluciona la vida de los ciudadanos, que es lo más grave. Lo de menos es el idioma.

“El periodismo, atinadamente, está dando a conocer estos términos, que son informativos y una manera de informarse con más precisión es usar las palabras que remiten a esas agrupaciones delictivas. Una sociedad que quiere estar bien informada necesita saber este tipo de vocabulario. Y si ahora, en la vida cotidiana, la delincuencia organizada es un ingrediente de los problemas, tenemos que conocerlo. Incluso ya forma parte de la literatura, de la música, de los corridos, etcétera. Ahí está, no hay que negarlo y es parte también de la lengua española”.

Moreno de Alba explicó que palabras como ejecutar, que en su definición original se refiere a la aniquilación de una persona después de un proceso judicial, en la cultura del narcotráfico este vocablo, de uso muy extendido, incluso en el habla popular y en los medios de comunicación, se utiliza en la acepción creada por los narcos. Ejecutar es básicamente matar, asesinar.

El Diccionario de americanismos, que incorpora mexicanismos, como chingar, con sus giros: chingadera, chingón, etc., fue elaborado por las 22 Academias de la Lengua Española durante los pasados 10 años. [La Jornada, 2010-10-28] [Nota de JPR: Carlos Fuentes y Octavio Paz escribieron páginas completas de usos y declinaciones del polisémico término hace más de 30 años].

Algunas buenas conciencias se asombrarán por estas incorporaciones de la Academia; al resto de los mexicanos francamente les llegan varios años tarde...

Pensándolo bien... También tarde llega la convicción de que no es con la violencia oficial con lo que se acabará el tráfico y mucho menos acabará el negocio narco.

http://jperezrobles.wordpress.com/blog; PB101028NarcoDiccion.docx; 11:53; 2607Car.

lunes, 25 de octubre de 2010

Lavado y Utilidades - 25OCT10

Más de 100 organizaciones criminales en el mundo lavan unos 320 mil millones de dólares al año, y son capaces incluso de ‘comprar gobiernos’ con regulaciones bancarias débiles, en especial en América Latina, advirtió aquí el experto Charles Intriago [...] exfiscal federal en Florida, en un foro sobre regulaciones bancarias y control de lavado de dinero en EU [hace 10 años].

Según el experto, con los más de 870 millones de dólares que lavan al día [aunque sea a 4 dólares narcos por cada dólar lavado] las organizaciones criminales ‘están en capacidad de utilizar un gran porcentaje de esa cifra para comprar funcionarios’.

“‘Esta es la nueva forma con la que las organizaciones criminales del narcotráfico imponen su voluntad en determinados países’, precisó ante unos 50 empleados de bancos públicos y privados de EU y América Latina.

“Señaló además que en decenas de bancos caribeños en países como Aruba, ‘se mantienen paraísos’ para el lavado de dinero y que EU es uno de los principales mercados para el dinero ilícito, en donde se estima un blanqueo de 80 mil millones de dólares anuales” [lo que significa un mercado 4 veces mayor]. [Notimex, 2000-10-26].

Está muy claro: los negocios se organizan controlando el dinero.

El negocio del narco solo podrá ser controlado cuando se legisle (y se actúe) de manera que lo que se controle legalmente por el estado sean sus utilidades. Las utilidades monetarias son la razón de ser de cualquier negocio.

Es muy simple, no se necesita ser un premio Nobel de Economía: ¿No hay utilidades?: no hay negocio. Punto.

De nada servirán los comparativamente pocos millones que gastan los países de sus pobres presupuestos en la compra de armamento y equipo represivo al final de cuentas inútil porque apenas estorba parcialmente a UNO de los agentes de la economía narca: la circulación de la mercancía.

Pero cualquiera puede ver lo ineficaz que resulta tal medida en los Retenes, en la discrepancia entre los kilos de droga capturados y los circulantes en el mercado, en el enriquecimiento inexpugnable e impune de los lavadores...

En suma: la condición necesaria y suficiente para la existencia del crimen organizado, es la ganancia económica.

O sea, el problema del narco desaparecerá si (y solo si) el narco no ve utilidades.

Para la delincuencia organizada nunca será negocio arriesgar la libertad o la vida sin una probabilidad significativa de ganancia.

Es hora de dejar de hacerse tondejos y ponerse a atacar el asunto por el lado del dinero no de la violencia: que la violencia organizada deje de ser el negocio que es. [JPR, PB, 2000-10-27]

Hace 10 años, en EU ya sabían abiertamente cómo estaba organizado el crimen más lucrativo del mundo; y claro, en México también, pero...

Hace 70 años, en EU supieron cómo estaba el crimen del alcohol y lo resolvieron rápidamente legalizando y regulando ese negocio.

El resto del tiempo en EU siguen haciéndose... y en México seguimos haciéndonos... hasta la fecha.

Pensándolo bien... ¿Haciéndonos qué, oiga?: Exacto.
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domingo, 24 de octubre de 2010

Amor en Pareja (VC) - 23OCT10

Mire usted, el amor de por sí es un concepto abstracto de difícil articulación, sólo se le describe por sus síntomas y no hay una teoría sólida al respecto; entonces ¿cómo esperar que el amor en pareja NO sea aún más difícil y complejo?

Para empezar, el amor como concepto abarca una miríada de ideas que van desde el amor de Dios a sus hijos, hasta el amor por la paz del mundo.

El amor divino se explica con metáforas del amor de los padres a los hijos y que van desde el primer mandamiento donde Jehová dice, “No tendrás dioses delante de mí (...) porque yo soy un Dios celoso”. [Éxodo, 20, 1-17]

Y de esta forma de amor paternal o maternal es de donde el niño aprende a amar, en toda la cultura Judea-Cristiana-Occidental; y en el resto de las culturas también.

Nadie sabe a ciencia cierta si la idea del amor de Dios a sus fieles es una metáfora del amor que sienten los padres por los hijos, plasmada en los libros religiosos de oriente desde antes que apareciera la Biblia judía; o al revés, que los animales de la selva son celosos con sus crías porque Dios lo mandó así en todas las religiones, como se lo mandó a Moisés; o más aún, que todo esto es el resultado de la evolución darwiniana, imagínese usted.

No discutiremos eso aquí.

El caso es que la posesión del objeto amoroso (o del ser amado, si le molesta ser tratado como “objeto”), viene en el paquete del amor, desde el nacimiento; igualito que la reacción instintiva a cualquier amenaza contra el propio espacio vital o el territorio individual del reino animal.

El niño lo aprende de la mirada de la madre, del estudio de su lenguaje no verbal durante todo el primer año de vida en el que su necesidad de ser amado es un asunto de vida o muerte y no sólo un gusto o un placer.

“El deseo de ser amado del niño lactante se finca en el primer año de vida y no abandonará al sujeto durante toda su existencia”. [Freud]

Y ese es el modelo amoroso que configura todas las otras formas y variedades del amor.

El amor en pareja es obviamente el más representativo de esta condición contradictoriamente posesiva y territorial del amor.

El amor siempre presenta estos dos registros: (1) el registro amoroso de la entrega total, de la renuncia a sí mismo por el otro y (2) el registro del poder, menos reconocido por ser más inconsciente.

El poder de la razón, del respeto, de la jerarquía, de quién manda aquí, de quién tiene más dinero, más energía, de quien depende la vida o la muerte de esta pareja. Ambas instancias son totalmente subjetivas pero necesitan el consenso para poder sobrevivir como pareja. Si no hay algún tipo de acuerdo al respecto, tarde o temprano la pareja muere; o “el amor se acaba”.

Como puede verse desde ahora, el amor en la pareja depende totalmente de una par de ideas germinadas en el modelo infantil del primer año de vida durante el idilio madre-hijo/a.

Un modelo que nunca podrá repetirse igual durante toda la vida pero que será buscado insistentemente por el bebé interno que no sabe de paso del tiempo y que acompaña al adulto/a hasta que se muere.

El modelo está fincado en la entrega total como expresión y seguro del amor.

El lema sería “Si yo me entrego a los brazos del ser amado, automáticamente obtendré el amor que necesito y el que me satisface hasta la saciedad, en respuesta a mi entrega”; lo que no es otra cosa que la necesidad y el deseo del bebé lactante para lograr su nutrición y desarrollo físico.

Es el correlato psíquico o espiritual en la emoción del infante, que la naturaleza ha puesto ahí para garantizar, con el deseo infantil, su propia alimentación periódica nutriente.

Usted en este momento está pensando seguramente que es exactamente lo que su pareja pide de usted y tiene toda la razón del mundo. Eso es relativamente fácil de observar.

Pero lo que nos cuesta trabajo identificar es que también es lo que usted pide de su pareja.

Ambos miembros de la pareja son celosos, posesivos y territoriales. Ambos creen que tienen el derecho y la razón para argumentar a favor de su poder.

La contradicción es que junto con esta lógica, convive en ambos la esperanza de que mágicamente aparezca un amor omnipotente que lo salve todo, lo comprenda todo, lo perdone todo sea lo que sea…

Y la guerra por la paz y la tranquilidad se hace en el seno de la pareja; todos los muertitos se justifican en aras de salvar la pareja, de salvar el amor, de no fracasar, o como usted le quiera llamar a la muerte del amor por el poder.

El amor en pareja entonces, no puede ser esta búsqueda inútil y destinada al fracaso del Nirvana, de la Ciudad de Oro o Cibola, de Shangri-lá o del final feliz de los clásicos cuentos de cuna: “Y vivieron felices eternamente...”.

El amor en pareja es más bien una alianza de dos para poder soportarse el uno al otro. No tanto por amor, que ya se dio eso desde el principio y al formar una familia con hijos, pero no basta; sino por los acuerdos, alianzas, complicidades y estrategias, tanto emocionales como racionales, que logren establecer en esa sociedad, que es amorosa por una parte y de supervivencia por otra.

El amor en pareja es otra cosa totalmente diferente al deseo de ser amado que inició la pareja por necesidad instintiva y que no nos abandona nunca, pero que fácilmente puede convertirse en irracional.

Es darse cuenta de la imposibilidad de satisfacer aquel deseo mágico infantil, que probablemente ya alcanzó a identificar en sus propios hijos lactantes y en la perfección amorosa del idilio madre-hijo del primer año de vida.

Eso le pasó a cada uno de los individuos de la pareja y sin saberlo es el amor que añoran en la actualidad. Lo cual es muy romántico pero se atraviesa y obstaculiza la conservación de la relación de pareja; o sea, la conservación de la familia.

Claro, también la permanencia de la razón pura en la pareja cotidiana es otra entelequia, es otra fantasía, de ahí la necesidad de generar los propios mecanismos de defensa de común acuerdo para que, a pesar de las fallas y limitaciones, se mantenga el deseo de vivir juntos que, reconocido o no, está presentes en toda pareja.

Todos los esfuerzos son válidos; todos los métodos también.

La pareja vale la pena; la familia, los hijos y los nietos, valen la pena.

Son la representación más concreta de la vida; y así de incompleta y de imperfecta como es la vida en sí vale la pena.

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La Pareja (Web) - 23OCT10

La pareja en estos momentos en nuestra cultura es un camino de sufrimiento y también de conocimiento. Lo importante es que no sólo haga de espejo de nuestra imagen sino también que nos devuelva una referencia de cómo vivimos nuestro mundo emocional, que nos ayude a reconocer el vínculo que nos alimenta, a valorarlo, a confiar en la emoción y en su parte temida, el dolor. Debemos apostar por el sentir, sabiendo que cada vez somos más complejos y más vulnerables. Nuestros umbrales de dolor cada vez están más malcriados, pero depende de nosotros apostar por lo que realmente nos llena, por las raíces, por dar estabilidad al árbol.

La pareja llena una necesidad. Para nuestros egos tan aislados el refugio amoroso del vínculo es agua bendita. Pero cuando trozos de nuestras fronteras se confunden con el otro, se friccionan, se empujan, se limitan, empiezan las patologías conyugales. Hay parejas que funcionan como si fueran una sola persona, donde no se reconocen a través del otro sino que se pierden en el otro. También están las parejas enquistadas en luchas de poder, porque se están defendiendo constantemente de la invasión afectiva, como si el otro quisiera neutralizar su individualidad. Otras veces la lucha es puramente un intento de apuntalar los propios puntos de vista en el seno de la pareja dejando lo afectivo escondido dentro de cada uno.

Tenemos dos ejes que tejen las diferentes patologías, desde dos mentes frías y convenientes que se juntan por pura logística, hasta los apasionados te odio-te amo de las relaciones autodestructivas. Lo que determina en gran medida estos ejes son los sistemas límbico y cortical del cerebro. Si funcionan en un difícil pero posible equilibrio hay un reconocimiento, aceptación y regulación de las emociones, pudiendo dar una satisfacción adecuada a las necesidades límbicas de apego, amor, seguridad, fusión, dependencia, contacto, protección.

Compaginado este compendio de necesidades del corazón con las necesidades del sistema cortical de satisfacer el ego, es donde pueden desarrollarse parejas equilibradas, las personas que a través del amor al otro se cuidan a sí mismas, las personas que reconocen su propia fragilidad y valoran la presencia del otro, las personas que reconocen que las demandas de su ego no son las mejores para el bien común, son personas con más posibilidades de que se estabilicen en una relación.

Hemos intentado explicar cómo el individualismo en la cultura ha creado una construcción que llamamos ego, que tiende a su propia satisfacción y no reconoce las necesidades profundas y emocionales de la persona y por lo tanto tampoco reconoce la comunicación límbica como soporte de una relación de pareja. Por otro lado también tenemos las dificultades propias de cada persona de amar y ser amados según hayan sido sus experiencias tempranas, con el agravante de que en nuestra sociedad el dominio del individualismo ha mermado la presencia y la capacidad de amar de los padres, con lo que las nuevas generaciones se están desarrollando con un sistema límbico mal regulado y que buscarán pareja con la misma resonancia a la que se acostumbraron.

Que el sistema límbico está mal regulado es evidente en la cantidad de ansiedad y depresión actual. Sociedades más primitivas mantienen costumbres que son más sanas para este sistema emocional. Es prioritario a nivel social y a nivel individual hacer un cambio hacia la integración de estos dos mundos. La ambición del ego y del sistema cortical deben reconocer las necesidades y fragilidades de nuestros antecedentes filogenéticos, esto supone bajar de la mente al cuerpo, empezar a ser cuerpo y sus sensaciones, empezar a confiar en lo que la sabiduría milenaria de nuestra especie nos expresa a través de nuestro cuerpo y darle a la cultura y a la demanda social un papel de igual importancia a la de nuestros instintos. El ego siempre ha querido conquistar el espacio mientras sus hijos lloraban, y cuanto más llanto más lejos se quiere ir. El mejor antídoto que se conoce para el ego es la humildad

Y acabo con una cita del libro que me ha inspirado en estas líneas: "Una teoría general del amor" (Lewis, Amini, Lannon). Tres psiquiatras americanos han sintetizado de una forma global el conocimiento que se tiene actualmente del amor desde un enfoque científico humanista. “Como amar es una influencia fisiología recíproca, supone una conexión más profunda y literal de lo que muchos creen. La regulación límbica permite que los amantes tengan la capacidad de modular las emociones, la neurofisiología, la función inmunitaria y hormonal, los ritmos del sueño y la estabilidad del otro” “El mito imperante que más llega a los oídos contemporáneos es éste: las relaciones son al cincuenta por ciento. Cuando una persona hace algo bueno por otra, tiene derecho a recibir algo igualmente agradable, cuanto antes mejor, según los dictados de esta ciencia errónea. La fisiología del amor no es un trueque. El amor es una regulación mutua simultánea, donde cada persona satisface las necesidades del otro, porque nadie puede satisfacer las propias por sí mismo. Este relación no es al cincuenta por ciento, es al cien por ciento”. [Xavier Colli i Viola] [http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/parejaycultura.html]

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viernes, 22 de octubre de 2010

Amor en pareja - 22OCT10

Hacer pareja con otro ser humano, de diferente familia, de diferente origen, de diferente género, no es algo fácil.

En primer lugar el encuentro de los que se aman llega sin previo permiso de la voluntad de ninguno de los dos.

De pronto, un tornado los envuelve en el enamoramiento y cuando menos piensan ya están pensando cada 7 minutos el uno en el otro, picándole como loquitos al celular, renegando con el día “¿¡por qué tienes solo 24 horas, wey!?”, soñando con tocarse y toda fantasía que prometa paraísos nunca antes vividos...

El enamoramiento es una locura socialmente aceptada, pero es una locura ciega (“el amor es ciego”) y está destinada a ser sólo una ilusión y el riesgo de sufrir el rechazo del objeto amoroso; pero a sabiendas o no, ambas partes se arriesgan a lo que venga con tal de cumplir con el impulso del deseo.

Por otra parte, la experiencia vivida, la observación de otras parejas (empezando por sus propios padres) les ha mostrado el grado de dificultad que exige la pareja humana para poder sostener su amor; ya ni siquiera el amor del impulso inicial del enamoramiento, sino el amor estrictamente necesario para tolerarse y mantenerse juntos; pero la atracción inicial es más fuerte que el miedo, y la pareja de todos modos obedecerá al instinto.

Sin embargo, existen algunas pequeñas diferencias que se pueden ver en la manera como, la mujer y el hombre, se acercan a esta experiencia que es la más evidente muestra de la fuerza de la vida y de la procreación de la especie.

El conocimiento o la ignorancia de estas divergencias será la diferencia entre una pareja que llega a términos con la vida juntos, o separados.

No se trata solamente de las diferencias anatómico-fisiológicas, que deberían saberse de antemano por las partes, si no nunca podrían formar pareja; se trata de las diferencias en la manera de ver el mundo, que puede ser complementaria y hasta bienvenida, pero más importante que eso, son las diferencias en la concepción del amor de cada uno en esta pareja. (En el caso particular de la pareja homosexual, el rol masculino/femenino es la fuente de conflicto).

Como el interés narcisista (el ‘ego’) de cada uno de los individuos está en primera línea con el deseo de ser amado por el otro, no solo se mentirán a sí mismos, sino que le mentirán simultáneamente al otro.

La estrategia generalmente consiste en hacerte creer que “se te cumplirán todos tus deseos sobre mi persona, yo seré todo aquello que tú quieres que sea; y me conformaré con cualquier cosa de tu parte, con tal de no perder tu amor”.

Todo mundo sabe que eso no es cierto, y que ni queriendo podrán lograr lo prometido; pero los enamorados lo ignoran ¡y no quieren saber!

Así se forman las parejas: basadas en un par de mentiritas blancas que los enamorados profieren el uno al otro, en aras del amor.

Pensándolo bien... Por supuesto, ambos creen que vivirán felices para siempre... [JPR, PB, 2008-08-29]
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