miércoles, 18 de agosto de 2010

Lo Laico - 18 AGO 10

¿Usted le cree a Sandoval Íñiguez que sea ese loquito boquiflojo que se la pasa haciendo berrinches y bromas groseras sobre lo que él piensa que Dios piensa que es lo correcto de la moral de cualquier organización social laica?: Yo tampoco.

No es la primera vez que los cardenales Rivera y Sandoval violan el ordenamiento jurídico de nuestro andamiaje normativo.

Hablan en nombre del pueblo mexicano como representantes oficiosos cuando no tienen ascendencia real ni contacto efectivo con su propia feligresía; les encanta aparecer en el exterior como nuevos mártires de la fe; pueden llegar a confundir a su propia grey cuando exaltan las tensiones del derecho positivo imperante en el orden social existente en México y el derecho natural, cuyo fundamento es divino. ¿Quién va discutir con Dios?

Sin embargo, debe prevalecer la moderación; a nadie beneficia la polarización de sus actores ni, mucho menos, abrir un nuevo capítulo de descalificaciones, chantajes y culpabilizaciones en el embrollado escenario político mexicano.

El cardenal Sandoval se fue por la libre. Volvió a abrir la caja de Pandora. Si algún avance había en las negociones de la Conferencia Episcopal Mexicana con la legislatura, en torno a la libertad religiosa y definir, así, el carácter laico en la Constitución, pues ahora tendrá que remar a contracorriente, porque el cardenal Sandoval, ya en edad de retiro, además de confrontarse una vez más con los nuevos movimientos de minorías emergentes, ha reactivado los argumentos de un nuevo anticlericalismo mexicano pujante y complejo que me gustaría abordar en futuras colaboraciones. [Bernardo Barranco, Dios salve a México de sus Cardenales, La Jornada, 2010-08-18]

Mire usted, lo que está realmente en el fondo de este escándalo es el desconocimiento de la Constitución y el carácter laico del Estado Mexicano. Punto.

O sea, es la vieja discusión de los Cristeros, de donde todo mundo salió chipoteado, si es que sobrevivió a la matanza: sostener que la Constitución del 17, salida del Congreso Constituyente de Querétaro fue rechazada por la jerarquía Católica que cogobernaba con Don Porfirio y desde entonces mantiene al menos una representación clerical que siga sosteniendo esa desobediencia civil.

El neo-cristero Sandoval Íñiguez no sabe ni quiere saber que ese es su derecho, que la misma constitución que niega le otorga; puede creerlo, pero de nada sirven sus berrinches histéricos intentando alebrestar otra vez a un pueblo que ya no le cree; y menos cuando se ha mantenido callado como un ‘maricón’ antes, durante y después de las vergonzosas perversiones del pederasta Maciel.

No son los detalles del matrimonio o la adopción lo que interesa a los cardenales Sandoval Íñiguez y Rivera Carrera; es su duelo por el inminente retiro por vejez y por la evidencia de haber pasado su vida eclesiástica en la impotencia, la prepotencia y la omnipotencia frustradas que San Pedro les reclamará cuando quieran hacerse pasar por mártires de la Santa Fe.

Pensándolo bien... Eso sí: allá arriba no habrá ningún ‘góber piadoso’ que los pueda ‘maicear’.
http://jperezrobles.spaces.live.com/ ; PB100818LoLaico.docx ;17:17;2698Car.

No hay comentarios: